Lo más simple de hacer

Domingo, 19 de octubre de 2014

Un estudio bíblico por Jack Kelley

La humanidad tiene la propensión de tomar las cosas simples y hacerlas complejas, generalmente confundiéndose a sí misma en el proceso. Algunas personas dicen que eso empezó con la pregunta de la serpiente a Eva, “¿Conque Dios les ha dicho…?” (Génesis 3:1). Veamos algunos de las cosas simples de la Biblia que el hombre ha intentado complicar y preguntémonos si estamos mejor con la opinión de las personas o tendría mejor sentido mantener las cosas simples y apegarnos a lo que la Biblia dice.

La Creación

Dios dijo que Su obra de la creación requirió seis días y Él descansó en el séptimo día (Génesis 2:1-2).  No había nadie presente en ese momento que pudiera disputar Su afirmación, pero eso no ha impedido que el hombre proponga otras alternativas.

Lo mejor con que ha salido el hombre es que la creación es el resultado de eventos al azar, o hechos fortuitos. Mencionan la gran explosión y la evolución como si fueran leyes de la naturaleza, pero de hecho, estas dos teorías violan la ley natural. Las cosas en la naturaleza generalmente no evolucionan del azar, o del caos, hacia el orden. De hecho hacen exactamente lo opuesto. Tenemos toda la evidencia a nuestro alrededor. La casa, el automóvil, el cuerpo, y todo lo demás que ha sido creado, o hecho, o fabricado, confirma que cuando no se le da ningún mantenimiento, la manera natural es la contra evolución, del orden al caos. Todo se rompe, se gasta, se oxida, se pudre, o muere. No hay manera de evitarlo.

Y lo mejor que el mantenimiento preventivo puede hacer es retardar ese proceso. Nunca lo puede reversar, y mucho menos transformar algo en algo más. El orden en caos, el orden en caos. Esa es la manera de la naturaleza. Algunas personas quieren que usted ignore ese simple hecho y hacerlo creer que en lo que a usted concierne, la ley natural fue espontáneamente reversada sin ninguna razón del todo para que la ameba se convirtiera en un pescado el cual se convirtió en un mono para que usted pudiera llegar ser lo que es. Si no podemos creer la primera cosa que Dios nos dijo, ¿cómo podemos estar seguros acerca de lo demás que Él nos dijo?

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

La Salvación

Dios dijo que somos salvos por gracia por medio de la fe, no por las obras (Efesios 2:8-9). Él no quiere que nadie ande jactándose de que se ganó su propio camino para entrar al reino, y Él sabe que no podemos hacerlo de todas maneras. Dios le dio al hombre un juego de leyes que eran imposibles de cumplir pero que definían la norma que Él requería de nosotros. Luego envió a Su Hijo para que cumpliera esas leyes por nosotros y entregó Su vida para adquirir un perdón incondicional que nos libera del castigo por haberlas violado (Colosenses 2:13-14) Él dijo que esa es la única forma en que podemos ser salvos y salvas (Juan 14:6, Hechos 4:12). Todo lo que ahora tenemos que hacer es creer en el que Él envió (Juan 6:28-29), admitir que somos pecadores, pedir ser perdonados y aceptarlo en fe (Romanos 10:13).

Pero desde el mismo comienzo, el hombre ha intentado ganarse su propio camino para entrar en el Reino de Dios. Algunas personas han multiplicado la ley de Dios añadiéndole muchas otras, mientras otras han ignorado Sus leyes, sustituyéndolas con las de su propia cosecha. De cualquier forma el hombre ha hecho que su existencia sea miserable aquí en la tierra, mientras trabaja para probar que no necesita el perdón gratuito de Dios, viviendo una vida de culpabilidad y de temor en un vano intento por ganar algo que le ha sido ofrecido gratuitamente.

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

La voluntad

Dios dijo que cualquier persona que así lo desee puede escoger este perdón y tener vida eterna. Está allí para tomarla, sin tener en cuenta el mérito o la dignidad. (Mateo 7:7-8). No importa si uno es judío o gentil, libre o esclavo, varón o mujer, civilizado o bárbaro (Gálatas 3:26-29). Si usted confiesa con su boca que Jesús es el Señor y cree sinceramente en su corazón que Dios lo levantó de los muertos, usted será salvo (Romanos 10:9). Usted tiene toda su vida para tomar esa decisión, pero cuando usted muere Su oferta del perdón caduca (Hebreos 9:27).

Algunas personas le han impuesto innumerables condiciones a esta promesa incondicional. Dicen que usted tiene que haber sido predestinado por Dios, o haber pertenecido a una determinada denominación, o haber tenido que comportarse de una determinada manera, haber mantenido ciertos estándares, haber evitado ciertos alimentos, etc., etc. Otras dicen que uno no tiene que aceptar del todo los términos de Dios. Solamente trate de hacer lo mejor que puede y tratar amablemente a las demás personas. Entonces después que usted muere, tendrá la oportunidad de sentarse con Dios y negociar las cosas. Aún otras dicen que no importa quién es su dios. Mientras usted sea sincero y sincera en su fe, usted encontrará su camino a la vida eterna. Jesús dijo que estos caminos llevan a la destrucción (Mateo 7:13-14)

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

La Seguridad

Dios dijo que una vez que usted es salvo, Él inmediatamente envía Su Espíritu Santo para que more en usted, sellándole allí como un depósito que garantiza la herencia que usted tiene (Efesios 1:13-14). Ese es el pago inicial, o la prima, sobre Su promesa de nunca abandonarle o dejarle a usted. El mismo Dios le hará estar firme (2 Corintios 1:21-22) y nadie podrá arrebatarle a usted de Sus manos (Juan 10:27-30). Su Espíritu también le va a guiar y a aconsejarle sobre el comportamiento que le agrada a Dios, no para ganarse Su favor, sino más bien para que usted le exprese su gratitud por lo que ya ha recibido. El comportamiento es aun elección suya, y cuando usted peca, como todos lo hacemos, el Espíritu Santo le incita a confesar sus pecados para que usted pueda ser perdonado y perdonada, para que su relación íntima con Dios sea así preservada (1 Juan 1:9).

Pero el hombre dice que eso no es así. Algunas personas dicen que el Espíritu Santo no llega de una sola vez. Usted obtiene un poquito cuando es salvo y más cuando es digno. Usted podrá saber cuándo es digno, y digna, porque se le dará un cierto don espiritual que le dice a usted y a otros, que ya lo han logrado. Ellos también dicen que el Espíritu Santo no es sellado permanentemente en usted. Si usted no se comporta bien Él se marcha. Como también lo hace si usted ya no quiere que Él esté allí. Y una vez que Él se ha marchado, nunca más volverá. Eso da miedo, ¿verdad?

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

La Vida Abundante

Dios dice que usted no debe de preocuparse sobre cómo va a resultar su vida, porque Él se hará cargo de ella. Puesto que Él se encarga de los pajarillos y de las flores, que no valen ni parecido a lo que usted lo es a Él, ciertamente Él velará por usted. “Solamente busca el Reino de Dios y Su justicia”, nos dice, “Y Yo me haré cargo de todo lo demás (Mateo 6:31-33). Después de todo Yo vine a la tierra para que puedan tener vida, y vida en abundancia” (Juan 10:10). Así que no nos conformemos a este mundo, sino transformémonos por medio de la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2).

Pero el hombre dice que usted tiene que averiguar lo que usted quiere y luego luchar para obtenerlo. Trabaje duro y sacrifique mucho, y así será recompensado. La tensión que usted siente por su trabajo, y la dificultad que tiene en estar conectado a su hogar son parte del trato. Y cuando usted es exitoso, y exitosa, pero no es como lo esperaba, bueno, entonces todas las demás personas sienten lo mismo. Mientras más tenga mejor se sentirá. Manténgase allí.

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

El Perdón

Dios dice que perdonemos como somos perdonados, que nada de lo que alguien le haga a usted puede aproximarse siquiera a lo que usted le ha hecho a Dios (Mateo 18:32-33). Y puesto que Él ya le ha perdonado a usted, y de manera incondicional, usted debe de hacer lo mismo. No permita que el sol se ponga sobre su enojo. No le dé ocasión al diablo. “Mía es la venganza”, dice el Señor, “Yo daré la paga”.

Muchas personas dicen que hay quienes no merecen ser perdonadas. Háganles saber que se lo merecen, antes de dejarlas en paz. Además, quizás es usted mismo. Quizás es que usted es demasiado débil, muy ingenuo. Y cuando usted se vuelve más escéptico, menos confiable, entonces se dará cuenta que la gente no le toma ventaja con tanta frecuencia. No se enoje, tome venganza.

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

El dar

Jesús dijo que no guardáramos tesoros en la tierra, donde pueden ser robados o destruidos. En lugar de ello, debemos guardar tesoros en el cielo en donde nada les puede suceder (Mateo 6:19-21). Él dijo “Den, y se les dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en su regazo” (Lucas 6:38). Pablo confirmó eso. Él dijo que si sembramos escasamente cosecharemos escasamente, pero si sembramos generosamente también cosecharemos generosamente. Él dijo que debemos decidir en nuestro propio corazón qué dar, y no a regañadientes sino voluntariamente, porque Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:6-7). Él dijo que nuestra generosidad será recompensada con bendiciones y seremos hechos ricos en toda ocasión para que podamos ser generosos en cada ocasión (2 Corintios 9:10-11).

Algunas personas dicen que uno tiene una deuda con Dios y que si no la paga será maldecido. Otras dicen que usted ha trabajado muy duro para ganarse su dinero y es suyo para hacer con él lo que quiera. Por qué dárselo a un montón de bienhechores que solamente lo gastan en gente que no se lo merece. Deles lo suficiente para quitárselos de encima, si es que debe de hacerlo, pero no tanto como para trastornar su estilo de vida.

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

La Profecía

Dios dijo que nunca haría nada sin antes revelárselo a Sus siervos los profetas (Amós 3:7). Durante más de 6.000 años hasta la fecha, Dios ha mantenido un récord perfecto en decir primero lo que hará y luego hacerlo. Pero muchos eruditos le llaman una farsa a la profecía predictiva, y hacen todo el esfuerzo posible para intentar refutar su confiabilidad. Cuando la historia documentó que Daniel 11:1-35 contiene 135 profecías cumplidas, los eruditos intentaron demostrar que estos fueron escritos después de los hechos.

Como resultado de eso, el Libro de Daniel se convirtió en el libro más validado de toda la Biblia. Y a pesar de eso, hay algunas personas que aun niegan su autenticidad, a pesar del hecho de que Daniel también predijo la subida de Alejandro Magno (Daniel 7:6, 8:5-8, 8:21-22) y mencionó la fecha exacta en que Jesús entraría a Jerusalén como el Mesías de Israel, y predijo Su crucifixión, y la subsiguiente destrucción de la ciudad de Jerusalén (Daniel 9:26).

Zacarías profetizó que el Mesías entraría en Jerusalén montado en un asno (Zacarías 9:9), y que luego sería traicionado por treinta monedas de plata y ese dinero sería tirado en el Templo y se usaría para comprar un terreno a un alfarero (Zacarías 11:12-13). Miqueas profetizó que Él nacería en Belén (Miqueas 5:2). Isaías profetizó que Él sería el Hijo de Dios (Isaías 9:6), y que nacería de una virgen (Isaías 7:14), que sería traspasado por nuestras transgresiones (Isaías 53:5), y a pesar de ser inocente no se defendería (Isaías 53:7), sería sepultado en la tumba de una persona rica (Isaías 53:9) y que resucitaría de los muertos (Isaías 53:11). Amós dijo que el sol se oscurecería al medio día el día que Él sería crucificado (Amós 8:9-10). Hay más de cien profecías adicionales relacionadas con la primera venida, pero ya ustedes tienen una idea.

A pesar de ello, algunos de los mismos hombres y mujeres que hacen de estudiar la Palabra de Dios una profesión, llegan al extremo en sus intentos para convencernos de que Dios no es confiable en la mejor parte, y en la peor que Él es un mentiroso. ¿Y con qué fin? Si estas personas fueran unos diplomáticos que trabajaran así de duro en minar los principios en los que su país fue fundado, se les acusaría de traidores. Si fueran gerentes dedicados a destruir la percepción que el público tiene en los productos de su empresa, serían despedidos. Pero como estas personas son cristianas las llamamos ‘eruditos’. “Destruiré la sabiduría de los sabios”, escribió Pablo, “y desecharé el entendimiento de los entendidos” (1 Corintios 1:19). Pablo estaba citando a Isaías 29:14.

Lo más simple de hacer es creerle a Dios.

Conclusión

Estos son tiempos duros y difíciles y nosotros necesitamos a alguien que sea totalmente confiable para que nos ayude a atravesarlos. Cuando un huracán está amenazando con derribarle todo lo que usted tiene, y las aguas de la inundación crecen rápidamente, usted no quiere estar preocupándose si Aquel a Quien usted le está orando está comprometido a protegerle.

Cuando los vecinos que usted tiene están planeando públicamente destruirle y agarran todas las ramitas de olivo que se les ofrece para volverlas en una excusa para seguir atacándole, usted tiene que saber que Aquel que le prometió la propiedad que usted tiene, es Alguien que mantiene Sus promesas.

Cuando su destino eterno está en la balanza, usted necesita estar seguro que Aquel Quien dice que entregó Su vida para redimir la suya, realmente lo hizo.

El fin de la era está sobre nosotros. Ya es tiempo de dejar de estar debatiendo y empezar a creer la verdad simple de la Biblia. Dios es Quien dice ser, y Él hizo lo que dijo que haría. Y en los 6.000 años de la relación que el hombre ha tenido con Él, ninguna personas de las 14 mil millones que han caminado sobre esta tierra, ha podido refutar eso. Al contrario, la prueba de Su existencia va más allá de los límites de la mera probabilidad, y puesto que eso ya no es debatible, entonces el creer en Él es una elección que debemos hacer. Ahora es el momento de tomar una decisión qué hacer con eso. Como dice mi rótulo favorito, “Dios lo dijo. Yo lo creo. Eso lo resuelve todo”. Es lo más simple de hacer. Selah 19/10/14