Diezmando vs. pagando deudas

Martes, 9 de abril de 2013

P. Estoy tratando de balancear el diezmo con pagar deudas. Mi pregunta para usted es, ¿Dejo de diezmar del todo y me concentro en mis fondos disponibles para pagar deudas? ¿Divido los pagos de mis deudas y el diezmo? ¿O diezmo el 10% y uso lo que me queda para pagar mis deudas?

R. Esta es una pregunta mucho más compleja de lo que parece porque incluye filosofía y motivo, y no solamente la acción.

Primero, la filosofía. Uno de los propósitos del diezmo es enseñarnos que Dios tiene dinero abundante y que es un dador generoso para aquellas personas que dan generosamente a su obra (Lucas 6:38). Él quiere que tengamos una mentalidad abundante, lo cual significa que tenemos que creer que no hay ningún límite a Su habilidad de ver por nuestras necesidades. Recuerde, Él dijo, “He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Su pregunta revela que como muchas personas, usted tiene una mentalidad escasa. Eso quiere decir que usted cree que solamente hay una cierta cantidad de dinero disponible para usted y que usted tiene que encontrar la manera para que le dure. Esto es lo opuesto a una mentalidad abundante, y se origina de la creencia de que usted y solamente usted es responsable por el dinero que obtiene. Pero tanto Lucas 6:38 y 2 Corintios 9:10-11 nos dicen que Dios puede influenciar el flujo de dinero que nos llega a nosotros, y que el dar generosamente es la clave para aumentar el bienestar financiero.

Luego viene el motivo. Diezmar está supuesto a ser una expresión de nuestra gratitud por lo que Dios ya nos ha dado. No es algo que nosotros hacemos con la esperanza de hacer que nuestro futuro sea mejor. Si usted está sinceramente agradecido por lo que el Señor le ha dado, sin importar sus circunstancias actuales, entonces diezmar es la manera que usted tiene para decirle gracias. Viendo que usted es agradecido por lo que Él ya le ha dado, el Señor lo va a bendecir con más.

Pero el retener nuestro diezmo, o dando con la expectativa de una bendición futura, revela que nuestra verdadera intención es la avaricia, y eso pone en corto circuito el proceso.

Todo esto lo resume Proverbios 11:24-25:

Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.

Si usted es agradecido con lo que ya ha recibido, entonces dé generosamente a la obra del Señor sin la expectativa de una ganancia futura. Esto va a darle a Él la libertad de ser, a su vez, más generoso con usted

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