¿En Dónde Empieza El Pecado?

P. He escuchado el argumento de que la “lujuria” solamente se refiere al deseo sexual dirigido a otra persona. Entonces la masturbación está bien mientras uno no tenga pensamientos de lujuria hacia alguien más que uno conoce o hacia alguna persona real. ¿Qué piensa usted acerca de este argumento?

R. En los tiempos bíblicos se creía que los pecados eran el resultado de las acciones y por consiguiente al evitar ciertas acciones la persona evitaba pecar. En Mateo 5 el Señor estaba explicando que el pecado empieza con un deseo impropio, ya sea que se materialice o no. Hablando del adulterio, Él dijo, “Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

La palabra griega traducida ‘deseos’ en ese versículo corresponde a lujuria. Las relaciones sexuales solamente están permitidas dentro de los confines del matrimonio. Por consiguiente, desear un encuentro sexual fuera del matrimonio es pecado, aún si se trata de una pareja imaginaria.

Santiago 1:14-15 lo deja claro. “Cada persona es tentada, cuando de sus propios malos deseos es atraída y seducida. Entonces los malos deseos, después que han concebido, dan a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

El deseo es concebido y da a luz el pecado cuando empezamos a pensar hacerlo. Cuando pensamos masturbarnos estamos pecando, ya sea que lo hagamos o no.

Es importante recordar que el propósito de Dios en enviar a Su Hijo no fue para condenar al mundo sino para salvar al mundo (Juan 3:17). Él quiere que entendamos que aún si pudiéramos controlar nuestras acciones, no siempre podemos controlar nuestros deseos. Por consiguiente, no podemos vivir una vida libre de pecado como Dios requiere. Todos necesitamos un Salvador que pueda pagar el precio por cada pecado, aun aquellos que cometemos en nuestra mente. La Buena Noticia es que Dios envió ese Salvador, y Su nombre es Jesús.

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