¿En dónde estás la bendición?

Q

Martes, 3 de abril de 2018

P: Mi pregunta es ¿cuáles son las bendiciones de las que usted habla? He tratado de encontrar el Señor y lo he aceptado hace tiempo. Pero no veo ninguna bendición en mi vida. Me dispararon una semana después que acepté al Señor y eso resquebrajó mi confianza en Él. Esa misma semana murió el hijo de mi hermano. Después de eso hice las cosas a mi manera y funcionó. Pero cuando regresé al Señor todo se deshizo.

A pesar de que lo que usted escribe yo sé que es la verdad, simplemente no se manifiesta en mi vida. He intentado trabajar en mi fe, pero he llegado al final y siento que voy a dejarlo todo. No puedo decirle lo duro que he tratado sin tener ningún resultado. No sé que hacer desde este punto, y tampoco le veo un buen resultado.

 

A

R: Algunas veces el enemigo monta un ataque muy fuerte en contra de una persona creyente nueva esperando que rechace a Dios. Cada caso es diferente. Algunas veces se debe a que el enemigo conoce que la persona creyente va a tener impacto en muchas otras personas, otras veces se debe a que él ha levantado una fortaleza en el pasado de la persona creyente, o aún el algún lugar en su familia, y cree que puede reclamar la vida de la persona.

Cuando una persona como esa le entrega su corazón al Señor, el enemigo ha perdido su reclamo, pero va a seguir molestando a la persona creyente nueva para prevenirle que experimente el gozo de su salvación. Yo creo que eso es lo que le está sucediendo a usted. Cuando usted trata de acercarse más al Señor el enemigo lo aflige, y cuando usted se retira deja de hacerlo.

Hay muchas razones por qué parece que Dios no está haciendo Su parte. Primero que todo el enemigo puede tener un reclamo legítimo, como lo hizo con Job. Eso quiere decir que hay algunos pecados no confesados en su vida los cuales le dan acceso a usted. O el enemigo puede ver que sus esfuerzos están dando resultado porque cada vez que las cosas van mal, usted se retira de Dios.

Entonces, yo le sugiero lo siguiente:

1). Pídales a algunas personas creyentes en la que usted confía que oren sobre usted para que renuncie a los caminos del diablo y que le pidan al Señor que le revele algún pecado que pueda estar previniendo que usted logre una relación completa y llena de gozo con Él. Si Él trae algo a su mente confiéselo y usted será perdonado. Puede ser una ira no resuelta hacia alguien más, o hacia Dios, o puede ser algunas prácticas paganas u ocultas en las que usted estuvo involucrado en el pasado.

2) Estudie Romanos 8:28, Filipenses 4:4-7, 2 Corintios 10:3-5, y Santiago 4:7-8, y empiece a darle gracias a Dios por todo lo que suceda, tanto bueno como malo. Usted puede hacer eso porque Romanos 8:28 dice que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, y Filipenses 4:4-7 dice que debemos regocijarnos en todo y no temer nada para poder recibir la paz de Dios, 2 Corintios 10:3-5 dice que las armas de nuestra lucha tienen poder divino para derribar las fortalezas del enemigo, incluyendo cualquier pensamiento que el mismo ponga en nuestra mente que contradiga lo que dice la Biblia, y Santiago 4:7-8 dice que cuando usted resiste al diablo el mismo huirá de usted.

Puede que esto le tome algún tiempo, pero esas son promesas que Dios le ha hecho a usted las cuales no pueden ser rotas. Si usted hace estas cosas fielmente será bendecido, porque Aquel que está en usted (Dios) es mayor que el que está en el mundo (Satanás) (1 Juan 4:4).