¿Conque Dios Ha Dicho?

Lunes 17 de febrero de 2020

Una Opinión Por Jack Kelley

Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos (1 Corintios 1:19).

Algunas personas sienten que la Biblia es un documento anti intelectual y si eso fuera cierto, sería justo, puesto que parece que hay tantos intelectuales que están en contra de la Biblia. Aquí tenemos entonces, un caso en cuestión.

Hace unos días recibí un correo electrónico disputando mi punto de vista sobre Génesis 10. El que lo envió incluyó el siguiente resumen de un artículo que apareció en la Revista de Literatura Bíblica en apoyo a su argumento.

    • “¿Y ahora quién, debemos preguntar, fueron Gog y Magog? Son mencionados primeramente en Génesis en donde se supone el origen de Magog. Primero, considere las referencias a Gog y Magog que se encuentran en el Libro de Génesis. Uno debe de recordar que el Génesis está formado por varios documentos escritos y editados por muchos hombres durante varios períodos de tiempo. Es una mezcla extraordinaria de la mitología babilónica y de genealogías oscuras del folclor. Cuando algunos individuos son mencionados, ciertamente puede ser que se refiera a gente real, o pueden ser héroes, dioses o aun familias y tribus completas.Los autores antiguos, al intentar tomar en cuenta todas las razas del mundo conocido, tuvieron que dividirlas lo mejor que pudieron entre tres hijos.

Debemos observar que este pasaje en Génesis está tomado del Documento Sacerdotal porque fue escrito en Babilonia y traído a Jerusalén por Esdras en el año 444 a.C. Por consiguiente, puesto que esta es la única narración en el Génesis sobre la repoblación de la tierra después del diluvio, es muy probable que este fuera el pensamiento tradicional babilónico”.

Lo que este experto estaba diciendo, como si fuera un hecho, es que el Libro del Génesis, en vez de ser las primeras palabras de nuestro Creador a Su pueblo, fue compilado de diferentes fuentes durante cientos de años de un revoltijo de la mitología y el folclor babilónico, y que quien finalmente compiló todo eso hizo lo que pudo con la información que tenía a mano. La implicación en el mejor de los casos es que eso no es fiable y ciertamente es engañoso.

Esta afirmación es un reflejo de un punto de vista teológico que sostiene probablemente la mayoría de los intelectuales. Se llama la Hipótesis Documental cuyo autor fue el erudito bíblico Julius Wellhausen en 1886. Él fue profesor de teología en Alemania hasta 1882 cuando renunció por razones de consciencia. Su hipótesis sostiene que la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia) no fue escrita por Moisés. En vez de eso, fue ensamblada cerca del tiempo del cautiverio babilónico de porciones de otros documentos. Él catalogó estos documentos como Jehovistas, Eloistas, Sacerdotales y Deuteronomistas, o JESD para abreviarlos. Según su hipótesis, estos documentos fueron escritos separadamente durante un período de tiempo entre cerca de los años 950 a 450 a.C. y compilados por una persona anónima llamada R, por redactor.

El desarrolló su hipótesis a pesar del hecho de que Jesús le atribuyó todas las secciones individuales de la Torá que Wellhausen catalogó como J, E, S y D a Moisés.

En Marcos 10:5-9, Jesús citó Génesis 2:24 (J) atribuyéndolo a Moisés.

En Marcos 7:10, Jesús citó Éxodo 20:12 (E) y Deuteronomio 5:16 (S) atribuyéndoselos a Moisés.

En Mateo 8:4, Jesús se refiere a Levítico 14 (P), atribuyéndoselo a Moisés.

¿Desconocía Jesús a los verdaderos autores de estos pasajes? ¿Estaba Él simplemente siguiendo la tradición que sabía que era falsa, o sabía que Moisés los había escrito?

A pesar de esta confirmación, durante casi cien años la Hipótesis Documental ha sido el punto de vista casi universalmente sostenido por los intelectuales, formando la base de la educación del Antiguo Testamento en casi todos los seminarios de las principales denominaciones. Debe de ser notado que ya desde mediados del Siglo XX, muchos estudiantes de los seminarios han estado expandiendo sobre esta hipótesis, agregándole más y más autores a la lista que aquellos creen que tuvieron algo que ver escribiendo la Torá. Curiosamente, el nombre de Moisés no se encuentra entre ellos.

Una cosa es considerar la posibilidad de que un hombre pueda perder su dirección y disputar la paternidad literaria sobrenatural de una parte de la Biblia, y otra cosa es ¿cómo fue que el punto de vista de este solo individuo se volviera rápidamente tan dominante entre los intelectuales?

Eso sucede porque los intelectuales quieren conocer cosas. Ellos son los que dicen “el conocimiento es poder”. Ellos creen que la fe es para las personas que no pueden entender las explicaciones complicadas. Se ha demostrado que la mayoría de los intelectuales eruditos presuponen que lo milagroso no puede suceder, y que no existe tal cosa como la profecía predictiva porque ninguna de las dos cosas se puede explicar o entender. Por consiguiente, ellos tenían que encontrar otra explicación para justificar la paternidad literaria de Moisés sobre los primeros cinco libros de la Biblia. Cuando encontraron una que les parecía racional y que no dependía de lo sobrenatural, saltaron sobre esta, de la misma manera como lo hicieron con la teoría de la evolución para refutar la narración de la Creación. Desde entonces los intelectuales han desafiado la paternidad literaria de la mayoría de los demás libros de la Biblia, la veracidad de las narraciones sobre los milagros del Señor, y casi todo lo demás en la Biblia que se refiere a lo milagroso, ya sea pasado, presente o futuro.

Y una vez que usted le ha quitado a la Biblia la paternidad literaria sobrenatural y la ha reducido a una obra humana imperfecta, entonces usted está en libertad de disputar todo lo que contiene, como los seis días de la Creación, la necesidad de nacer de nuevo, el juicio venidero, todo. Y todo en nombre del intelectualismo.

Estos no son enemigos de Dios sobre los que estamos hablando. Son teólogos, supuestamente dedicados al estudio de Dios. Se paran frente a muchos púlpitos y al frente de los salones de clases llenos de estudiantes de teología, enseñándoles la Hipótesis Documental como si fuera una verdad, en una clara negación de la propia confirmación del Señor sobre la paternidad literaria de Moisés. Y como resultado, millones de personas que van a la iglesia, que miran a los graduados de estos seminarios como guías espirituales y de instrucción bíblica, son guiados a rechazar la verdad de Dios a favor de la mentira del hombre.

Todo esto gracias a los esfuerzos engañosos de un solo hombre, un intelectual que permitió que su mente contaminada de pecado se sobrepusiera a la prudencia de su espíritu. Con la hábil ayuda de Satanás él trajo su negación de la verdad de Dios al lugar en que podía causar más daño, los seminarios, en donde otros intelectuales se preparan como futuros pastores y maestros. Y los ingenuos estudiantes de estos lugares, habiendo conocido a ese Dios, pusieron su fe en las palabras del hombre caído en vez de la Verdad de la Palabra Dios, y así se han convertido en fácil presa para su mentira.

En todas las iglesias en donde las bancas permanezcan llenas después del Rapto, un rápido vistazo al púlpito y la gente se dará cuenta porqué se lo perdieron. El que esté allí con ellos, habiendo ganado todos esos títulos avanzados en teología, les habrá enseñado lo que aprendió en el seminario sobre los orígenes de la Biblia. Pero él no le habrá hecho caso a la única cosa que Dios requiere de ellos, y es que crean en El que Él ha enviado. Selah 07-31-07