¿Eligió morir por nosotros?

Q

Jueves 12 de octubre de 2023

P: Estaba leyendo acerca de Jesús orándole al Padre para que “lo salvara, lo liberara” y casi rogándoselo. Sin embargo, en uno de sus artículos usted mencionó que Jesús tenía montones de ángeles a su disposición y todo lo que tenía que hacer era llamarlos y todo llegaría a su fin. En otras palabras, él no tenía que hacerlo, pero eligió hacerlo. Sin embargo, mientras oraba para ser librado parece que Dios no respondió. ¿Qué es lo que estaba sucediendo en realidad?

A

R: De las tres narraciones de los evangelios (Mateo 26:36-47, Marcos 14:32-42, Lucas 22:40-46) usted puede decir que Jesús estaba rogando ser liberado de Su consentimiento de morir por nosotros si había alguna otra forma de redimirnos. Él sabía que eso iba a ser increíblemente doloroso y quería confirmar con el Padre que eso era absolutamente necesario. Mateo 26:44 dice que Él hizo Su ruego tres veces.

Pero en cada ocasión Él terminó Su oración diciendo, “No sea como yo quiero, sino como Tú” o palabras similares a ese efecto. Sabemos por el silencio del Padre que no había otra manera de salvarnos de nuestros pecados, y así Él fue a la cruz.

En Mateo 26:53 Él reprendió a Pedro por haber sacado su espada cuando se acercaron los soldados para arrestarlo, diciendo que si Él los pidiera, Su Padre podría poner 12 legiones de ángeles a Su disposición. Una legión romana consistía de 6000 soldados, así que muchos eruditos creen que Jesús tenía 72.000 Ángeles guerreros aguardando Su orden para rescatarlo.

Y de la narración de Juan del arresto del Señor, sabemos que solamente el sonido de Su voz fue suficiente para hacer caer por tierra a los soldados que llegaron a arrestarlo (Juan 18:4-6).

Estas cosas nos dicen que Él pudo haber detenido esa terrible experiencia en cualquier momento y habernos dejado sin un Redentor. Pero Él les permitió a los soldados llevarlo bajo custodia, y Él permitió que le hicieran todo lo que sucedió después.

Él no mereció morir. Pero debido a que lo hizo, nosotros que somos los que merecemos morir, ahora podemos esperar tener vida eterna con Él. Gracias, Señor Jesús.