La convicción del Espíritu Santo

Q

Jueves 3 de junio de 2021

P: Tengo una pregunta de un amigo. Él me preguntó si él es salvo ya que algunas veces no siente remordimiento del todo cuando peca a pesar de que sabe que está haciendo mal. Él dice que lo único que obtiene es un sentimiento de “no debería estar haciéndolo” el cual pronto se desvanece. ¡¡Por favor ayúdeme a responderle!!

A

R: Responderé a esto asumiendo que su amigo es realmente salvo. El sentimiento de remordimiento que tenemos después de haber pecado se llama la convicción del Espíritu Santo. Si la ignoramos durante suficiente tiempo, esta convicción será cada vez más débil hasta que ya no la sentiremos más.

Eso quiere decir que habremos frustrado el esfuerzo de Dios para ayudarnos a vivir una vida agradable a Él. A esto se le llama vivir una vida derrotada. Eso no significa que no seamos salvos, sino que significa que hemos interrumpido nuestra comunión con Él.

Uno de los puntos en la Parábola del Hijo Pródigo es que cuando él se apartó de su padre y se fue por su cuenta, él no dejó de ser el hijo de su padre, pero él perdió las bendiciones que habían sido parte de la relación. Tan pronto como él volvió en sí y se devolvió a su padre, las bendiciones fueron restablecidas y fue como si nunca se hubiera ido (Lucas 15:11-32).

Es lo mismo con nosotros. Si dejamos de escuchar la guía del Espíritu Santo seremos incapaces de poder oírlo, y estaremos por nuestra cuenta. No perderemos nuestra salvación sino que perderemos muchos de los otros beneficios de la relación. Un simple acto de confesión es lo que se necesita para restaurarnos (1 Juan 1:9). En el tanto que el mismo sea sincero seremos restaurados y será como si eso nunca hubiera sucedido.