Un uso adecuado de nuestro diezmo

Q

Viernes 9 de junio de 2023

P: Mi esposa y yo hemos decidido diezmar y ponerlo de primero en nuestras finanzas. Hemos estado enviando algo de dinero a un misionero por un tiempo, pero no el diez por ciento completo. Una semana después de tomar esta decisión, íbamos a iniciar las llamadas telefónicas a mi padre y nos dice que a él y mi madre les gustaría pasar a conversar con mi esposa y yo. Después alguna persuación, él me dice que tiene que ver con sus finanzas, y que las cosas no van muy bien. Mi esposa y yo oramos para que se haga la voluntad de Dios y para que escuchemos con amor. Mis padres vinieron al día siguiente y procedieron a decirnos que se estaban atrasando unos cientos de dólares por mes debido a una factura grande, y que iban a declararse en bancarrota. Mi esposa y yo escuchamos y luego nos excusamos por unos minutos y acordamos rápidamente que teníamos que ayudar. Les contamos nuestra decisión de diezmar con regularidad, y la cantidad que nos pondría en un diez por ciento completo era solo un poco menos de lo que se estaban atrasando cada mes. También nos reunimos con ellos al día siguiente y ayudamos a crear un presupuesto al que podían atenerse, y pusimos al día sus facturas.

Mi pregunta es esta: ¿verá Dios esto como un diezmo, o acabo de poner mi riqueza terrenal en cosas terrenales hasta que se pague esta gran cuenta? No les dimos el dinero con la esperanza de que lo devolvieran, y hemos decidido que, si sienten la necesidad de devolverlo, ese dinero iría a la Iglesia.

A

R: Tradicionalmente, las iglesias han usado el diezmo para cuidar a los pobres e indigentes entre ellos. Si usted le entregaba su diezmo a la iglesia y sus padres solicitaban ayuda allí y la obtenían, la iglesia teóricamente estaría entregando su diezmo a sus padres.

Puede que usted no obtenga ningún crédito fiscal al hacerlo de esa manera, porque sus padres no son una organización registrada sin fines de lucro, pero usted estaría cumpliendo su responsabilidad ante los ojos del Señor. 1 Tim 5:8 dice: “Si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y es peor que un incrédulo.”

Charles Dickens acuñó la frase: “La caridad comienza en casa”, basándose en un pensamiento anterior de John Wycliffe, quien se inspiró en versículos como el anterior. (Wycliffe fue el primero en traducir la Biblia al inglés). En resumen, yo creo que usted tiene un caso bastante bueno.