La Fiesta de las Primicias

Miércoles, 24 de abril de 2019

Un estudio bíblico por Jack Kelley

Pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron (1 Corintios 15:20).

El SEÑOR habló con Moisés, y le dijo: Habla con los hijos de Israel, y diles que cuando ustedes hayan entrado en la tierra que voy a darles, y cosechen su trigo, deberán llevar al sacerdote una gavilla como primicia de los primeros frutos de su cosecha. El sacerdote mecerá ante mí la gavilla, para que yo la acepte. La mecerá un día después del día de reposo. El día que ustedes ofrezcan la gavilla, ofrecerán también, como holocausto en mi honor, un cordero de un año, sin defecto. Como ofrenda encendida de olor gratísimo me presentarán cuatro litros de flor de harina amasada con aceite, y como libación un litro de vino.No comerán pan, ni grano tostado, ni espigas frescas, hasta el mismo día en que me presenten esta ofrenda. Éste es un estatuto perpetuo para todos sus descendientes, dondequiera que ustedes habiten (Levítico 23:9-14).

Las tres fiestas de la primavera

La Fiesta de las Primicias casi siempre se pasa por alto, porque la Pascua y la Fiesta de los Panes Sin Levadura la opacan y la rodean, sin embargo, se le puede llamar la más importante de estas fiestas, especialmente desde un punto de vista cristiano. Esto, a pesar de que las narraciones de los Evangelios no la mencionan, y que intercambian el uso de la Pascua y de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Entonces es fácil perder de vista de que en realidad hay tres fiestas que se celebran al mismo tiempo.

A pesar de que no es obvio en el pasaje anterior, el Sabbath al que el Señor se refería es el que le sigue a la Pascua, lo que significa que así como la Pascua puede caer en cualquier día de la semana siempre se celebra el día 14 del primer mes, y la Fiesta de las Primicias siempre se celebra el siguiente domingo, después del Sabbath que es después de la Pascua. La Fiesta de los Panes sin Levadura se inicia el día 15 y tiene una duración de siete días, entonces la Fiesta de las Primicias se celebra antes de que la de la Fiesta de los Panes sin Levadura termine.

El año en que el Señor fue crucificado, la Pascua cayó en jueves. Tres días y tres noches más tarde era domingo en la mañana, la Fiesta de las Primicias. Y durante varios cientos de años después, la mañana del domingo después de la Pascua la conocían los cristianos como la Mañana de Resurrección.

¿Qué día es?

Pero durante el Concilio de Nicea celebrado en el año 325 d.C., los obispos orientales y occidentales de la iglesia estuvieron en desacuerdo sobre el día oficial de la festividad más importante de la iglesia. Los obispos orientales favorecían mantenerse con el cálculo que comprendía la Pascua como se describe en el Libro de Levítico, ya que muchos de ellos eran de origen judío, y porque los Evangelios habían colocado la Mañana de Resurrección después de la Pascua.

Los obispos occidentales, siendo de origen más gentil, favorecieron una fecha más cercana al comienzo de la primavera porque ya existía una serie de festividades paganas que se celebraban durante ese tiempo y una celebración religiosa se ajustaba aquí. Quizás esta sea la razón del porqué la iglesia occidental empezó a referirse a la Mañana de Resurrección como el Domingo de Pascua (Easter Sunday en Inglés—En Español también Domingo de Resurrección), adaptando el nombre de la deidad pagana babilónica Istar. La fiesta de Istar siempre se celebraba al inicio de la primavera y comprendía el uso de huevos y conejos, así como de otros símbolos de fertilidad. Aun hoy día podemos ver cómo otros elementos derivados de esos dos se han unido.

Eventualmente, debido en parte a su punto de vista de que ya que los judíos habían rechazado a Cristo, las tradiciones judías no debían ser usadas para seleccionar la fecha de la Pascua (Easter), la iglesia occidental la acomodó al primer domingo después de la luna llena que le sigue al equinoccio de primavera. Rápidamente, el Domingo de Pascua se desconectó de la Pascua judía tanto como hasta varias semanas aparte.

La adopción del calendario gregoriano (el que utilizamos en occidente hoy) en el año 1752, no hizo nada para corregir esta separación, y ya que la iglesia oriental u ortodoxa, se ajustó al anterior calendario juliano, ahora tenemos dos fechas para la Pascua (Easter) en la mayoría de los años. (En el año 2004, la Fiesta de las Primicias y la Pascua (Easter) de la iglesia ortodoxa y la occidental, coincidieron en una rara ocasión.)

La práctica común

Pero volviendo a la Fiesta de las Primicias. Los granos se sembraban en Israel en el otoño. Germinaban durante el invierno y dejaban de hacerlo tan pronto el clima calentaba un poco, para madurar en la primavera, primero lo hacía la cebada y luego el trigo. Los tallos se cortaban y se ataban en gavillas para que los recolectores los recogieran y echaran en la basura. Pero el cosechar o comer el nuevo grano no era permitido hasta que una gavilla de muestra fuera traída al Templo en el amanecer del primer día después del Sabbath que seguía a la Pascua. Este día se llamaba la Fiesta de las Primicias. Una ceremonia similar se llevaba a cabo para la cosecha del trigo en Pentecostés, que también se celebraba en domingo, siete semanas después.

Como ustedes saben, el Señor requería que las primicias de todo fruto se le trajeran a Él, ya sea de plantas o de animales. (En el caso de los animales, solamente el primerizo de cada animal era requerido, no el primero de cada estación. Para los humanos, se pagaba un pequeño rescate en el Templo para redimir al primerizo. El Señor expresamente prohibió cualquier tipo de sacrificio humano.)

El sacerdote tomaba la gavilla del grano y la mecía frente al altar del Señor como una muestra de la cosecha. A esto se le llamaba la ofrenda mecida. Para asegurarse de que había sido aceptada por el Señor, se ofrecía también un cordero de un año, junto con cuatro cuartos de flor de harina y una mezcla de aceite y un cuarto de vino. Si las fragancias mezcladas del cordero asado, el pan horneado y el vapor del vino se convertían en un aroma agradable al Señor, la ofrenda era aceptada. El Señor al haber recibido la primera porción requerida entonces ya se podía proseguir con la cosecha y el grano se podía moler para hacerlo harina para el pan de cada día.

El cumplimiento profético

Al amanecer del día de la Fiesta de las Primicias en el año 32 d.C., cuando los sacerdotes estaban meciendo las gavillas del grano ante el altar, las mujeres llegaron a la tumba del Señor para preparar Su cuerpo para ser sepultado permanentemente. Debemos recordar que no tuvieron suficiente tiempo desde el atardecer del día en que Él fue crucificado, pues los siguientes dos días fueron Sabbath, y ningún trabajo les era permitido hacer. (Es interesante notar que durante la Fiesta de las Primicias sí se permitía trabajar, no así en Pentecostés.)

Pero la tumba estaba vacía. Él había resucitado, como primicias de los que durmieron (1 Corintios 15:20). Más tarde durante ese día muchos santos del pasado de Israel fueron vistos en la ciudad de Jerusalén, habiendo también salido de sus tumbas (Mateo 27:53). Esta fue la ofrenda mecida del Señor, una muestra de Su cosecha de almas. Yo pienso que el aroma de la ofrenda del Templo fue especialmente agradable al Señor esa mañana. Los días de los sustitutos habían pasado, lo real había llegado (Hebreos 10:1).

El triple juego final

Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros (1 Corintios 5:7), y en ese mismo día se cumplió también la profecía de la Pascua. Luego, durante siete días después de la Pascua, los israelitas comían pan sin levadura para celebrar la Fiesta de los Panes Sin Levadura, y de hecho hacían un gran esfuerzo para quitar de sus casas cualquier traza de levadura. Esta fiesta simbolizaba una promesa de que el pecado del ser humano, representado por la levadura, sería quitado totalmente. La muerte del Señor cumplió esa profecía también, porque Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Y ciertamente lo quitó, así cuanto está lejos el oriente del occidente (Salmo 103:12).

Y puntualmente el Señor se levantó de la tumba, cumpliendo así con la Fiesta de las Primicias. Él es las primicias de los que durmieron, y Su resurrección confirmó Su victoria sobre el pecado y la muerte. Y sobre nuestros pecados también, porque “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). Selah 18/04/04