Moisés, Jesús, y el Rapto de la Iglesia

Miércoles 30 de marzo de 2022

Un estudio bíblico por Jack Kelley

La Ley es solamente una sombra de las cosas buenas que han de venir. Un modelo del Rapto en Éxodo.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). En el Antiguo Testamento hay numerosos modelos del Mesías, y de esa manera los sacerdotes y los profetas llegaron a comprender algo de Su naturaleza. El conocimiento ampliado que fue el resultado de la visitación real del Mesías, aumentó la magnitud de la importancia de estos modelos del Antiguo Testamento. Los estudiosos del Nuevo Testamento que ignoran el Antiguo Testamento por lo general tienen un punto de vista de Jesús apenas lo suficiente como para poder aplicar los problemas que nos confrontan hoy en día; lo ven como un trabajador social en sandalias que caminó sobre las costas del mar de Galilea, dándole palmaditas en la cabeza a los niños y aconsejándoles a todas las personas que vuelvan la otra mejilla. El verdadero Jesús salta de las páginas del Antiguo Testamento a través de varios modelos del Mesías, con poder y autoridad.

Moisés y el Mesías

Moisés no solamente personificó varios de estos modelos en eventos como el golpear la roca (Éxodo 17 y Números 20), y la serpiente de bronce (Números 21:4-9 y Juan 3:14), sino que en realidad él mismo fue uno de esos modelos. Además del paralelismo entre los inicios de la Dispensación de la Ley y de la Dispensación de la Gracia, la manera similar en la que estos dos líderes llegaron al mundo, es también asombrosa.

Ambas madres tuvieron indicaciones sobrenaturales de que sus futuros hijos redimirían a sus pueblos. Ambos hijos estuvieron en peligro mortal al momento de su nacimiento y los padres de ambos buscaron protección en Egipto. Más tarde, ambos dejaron su lugar de refugio para asumir el liderazgo de su pueblo. Así como Moisés pasó 40 años en el desierto de Madián, Jesús pasó 40 días en el desierto de Judea. Así como Moisés liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto y los guio a la Tierra Prometida, Jesús liberará a Su pueblo de la esclavitud del pecado a una nueva vida en el Cielo. Así como el pueblo de Moisés estuvo protegido en Gosén mientras las plagas del Éxodo destruían Egipto, el pueblo de Jesús estará protegido en el Cielo cuando las plagas del Apocalipsis destruyan la tierra.

Así como Moisés fue el mediador para su pueblo, trayéndolos a una relación de pacto con Dios, Jesús es el mediador de Su pueblo trayéndolos a un pacto nuevo y mucho mejor. Así como el pueblo de Moisés deambuló por el desierto durante 40 años, el pueblo de Jesús ha estado deambulando en la tierra durante 40 jubileos (un jubileo corresponde a 50 años). Así como el pueblo de Moisés fue alimentado de manera sobrenatural y vestido físicamente durante su trayectoria en el desierto (Deuteronomio 29:5 y Éxodo 16), el pueblo de Jesús ha sido alimentado sobrenaturalmente y vestido espiritualmente durante su travesía en la tierra (Juan 6:35 y Isaías 61:10).

Así como Moisés llevó a la Nación de Israel a su nueva vida a través de las aguas del Mar Rojo, Jesús nos lleva a nuestra nueva vida a través de las aguas del bautismo. Así como la ley fue dada a través de Moisés en el sexto día del mes de Siván (Fiesta de Shavout en hebreo) iniciando la Dispensación de la Ley, el Espíritu Santo nos fue dado a través de Jesús en el sexto día de Siván (Fiesta de Pentecostés en griego), iniciando la Dispensación de la Gracia.

Así como el Señor le indicó a Moisés que consagrara a su pueblo y al sonido de una fuerte voz y una trompeta, subiera a la cima del monte para encontrarse con Él, Él le dijo a Jesús que consagrara a Su pueblo para que al sonido de una fuerte voz y una trompeta, subiera para encontrarse con Él en el aire.

El Monte Sinaí y el Rapto

Este es uno de los paralelismos más intrigantes entre Moisés y Jesús. Se enumerarán otras similitudes para que podamos tener una mejor idea del asunto. La trompeta de Dios y una voz audible están presentes en ambos eventos, y ambos eventos forman un reino. En el Monte Sinaí los israelitas fueron redimidos de la esclavitud, en el Rapto nosotros somos redimidos del pecado. Ellos fueron consagrados, nosotros somos perfeccionados. Ellos lavaron sus ropas, a nosotros se nos dan ropas nuevas. Dios llegó a la cima del Monte Sinaí, Jesús viene al aire. En el Monte Sinaí Moisés y Aarón subieron al monte, en el Rapto nosotros subiremos en el aire. En el Monte Sinaí Israel fue desposado a Dios. En el Rapto la Iglesia es desposada a Jesús. En el Monte Sinaí Dios habitó con Israel y en el Rapto la Iglesia habitará con Jesús (Compare Éxodo 19:10-25 y 1 Tesalonicenses 4:16-17). Existe un punto de vista que cuando Dios envió un carnero a Abraham para ser sacrificado en lugar de Isaac, Él guardó los dos cuernos para ser utilizados como shofar. Él hizo sonar el cuerno izquierdo (la primera trompeta) en Éxodo 19 como preparación para el otorgamiento de la Ley, y hará sonar el cuerno derecho (la última trompeta) en 1 Tesalonicenses 4:16 para iniciar el Rapto.

Porque la ley solamente es la sombra de los bienes venideros (Hebreos 10:1)

Puesto que muchos modelos bíblicos están necesariamente incompletos, también existen diferencias obvias. Solamente Moisés y Aarón podían subir al monte. Cualquier otra persona que traspasara el lindero señalado, pasaba de vida a muerte. En el Rapto todos pasaremos de muerte a vida. Dios prometió habitar con Israel si el pueblo obedecía. Nosotros habitaremos con Jesús porque Él obedeció. Ellos cambiaron temporalmente, nosotros cambiaremos permanentemente. El de ellos fue un evento acompañado de gran temor, el nuestro es un evento anticipado con gran gozo. Después de todo, todo el Monte Sinaí fue la presentación de la Ley de Dios, y el Rapto es la manifestación de Su gracia.

Y ahora ya conocen la versión adulta.