¿Por qué necesitamos cuatro Evangelios?

Miércoles, 11 de octubre de 2017

Los Cuatro Rostros de Jesús

Un estudio bíblico por Jack Kelley

Con frecuencia se nos pregunta, “¿Por qué cuatro evangelios? ¿No podrían Mateo, Marcos, Lucas y Juan haberse puesto de acuerdo en sus historias y escribir solamente una?”

El propósito de los cuatro Evangelios

Los eruditos liberales complican aún más las cosas al llamar a Mateo, Marcos y Lucas los evangelios “sinópticos” sosteniendo que Marcos escribió el suyo primero y luego los otros evangelistas dependieron de éste para desarrollar sus narraciones. Luego existe la teoría del documento “Q” que sostiene que un documento “Quelle” (fuente, en latín) es al que todos estos escritores hicieron referencia para obtener su información, y que en realidad es la narración evangélica más antigua.

Recuerden que estas hipótesis son desarrolladas por los críticos que disputan el origen sobrenatural de la Biblia y cuyo fin principal es negar la importancia de la interpretación literal. Ellos hacen presa de nuestra ignorancia y es por eso que sus opiniones son reducidas a nada cuando descubrimos el propósito fundamental de los cuatro Evangelios. Primero, necesitamos entender que ninguno de ellos fue escrito solamente para darnos un relato histórico exacto de la vida de Jesús.

Cada Evangelio está dirigido a una audiencia específica con los eventos colocados de tal manera que tengan sentido a esa audiencia. El papel de Jesús, el uso de la fraseología, la inclusión o exclusión de eventos, y el énfasis en el primero y en el último de los milagros, todo eso significa resaltar el punto de cada Evangelio en particular. Veamos que significa todo eso.

Mateo: ¿Quién fue Él?

El Evangelio según Mateo fue escrito a los judíos. Su propósito era demostrar quién era Jesús; presentando la aplastante evidencia que Jesús era el tan esperado Mesías. Que Él era León de Judá, el Rey de Israel. La genealogía de Mateo comienza con Abraham y prosigue hasta el Rey David (Mateo 1:1-17). La frase más frecuentemente utilizada en el Evangelio de Mateo es “para que se cumpliese; se cumplió”. Contiene más referencias predichas en la profecía del Antiguo Testamento de la vida de Jesús, que en cualquier otro de los Evangelios. Copias parciales descubiertas en las Cuevas de Qumran sugieren que el Evangelio según Mateo pudo haber sido originalmente escrito en hebreo. El primer milagro, la curación de un leproso, era altamente simbólico de Israel. La lepra de veía como un castigo por el pecado y el sanar a un leproso significaba quitar el pecado de la nación. El Evangelio de Mateo termina con la resurrección de Jesús lo que significa que el Reino David durará para siempre, de acuerdo con la promesa de Dios.

Marcos: ¿Qué fue lo que hizo?

El Evangelio según Marcos es en realidad la narración de Pedro y fue dirigido a los romanos. Su propósito era mostrar a Jesús como el siervo obediente de Dios. Puesto que a nadie le interesa la herencia de un siervo, Marcos no menciona ninguna genealogía. La frase más utilizada en Marcos es “en seguida” o “inmediatamente”, por eso es que al Evangelio según Marcos se le llama el evangelio instantáneo, dándonos un cuadro tras otro de Jesús en acción. El primer milagro descrito es la expulsión de un demonio, demostrando así que el Dios a Quien Jesús sirve, era superior a todos los demás dioses, un asunto de gran importancia en la sociedad politeísta romana. El Evangelio según Marcos termina con la ascensión de Jesús lo cual significa que el trabajo del siervo había finalizado y volvía a casa.

Lucas: ¿Qué fue lo que dijo?

La narración de Lucas muestra a Jesús como el Hijo del Hombre, un título que Jesús utilizó para Sí mismo, y fue escrito a los griegos. Presenta el lado humano de Jesús y hace énfasis en Sus enseñanzas. Los griegos eran famosos por su forma de oratoria al relatar sus historias, por eso es que la frase más frecuente en Lucas es “y sucedió”. La mayoría de las películas sobre la vida de Jesús dependen del Evangelio según Lucas debido a la manera fluida de la narración. La genealogía que detalla Lucas traza el origen de Jesús desde Adán, el primer hombre (Lucas 3:21-38). Puesto que los griegos, igual que los romanos, eran una sociedad politeísta, Lucas utilizó la expulsión de un demonio como su primer milagro, y terminó su Evangelio con la promesa del Espíritu Santo, uniendo así al hombre con Dios.

Juan: ¿Cómo se sintió?

Juan le escribió a la iglesia describiendo cómo es que Jesús se sintió acerca de la reacción de las personas sobre Su ministerio. El Evangelio según Juan es único y está basado en siete milagros, siete afirmaciones de “Yo Soy”, y siete discursos. Juan le presta poca atención a la cronología, algunas veces poniendo los eventos fuera del orden en que sucedieron (como la purificación del Templo en el capítulo 2) debido a su efecto en presentar a Jesús como el Hijo de Dios. El Evangelio según Juan abarca solamente cerca de 21 días del ministerio de Jesús de 3-1/2 años. Diez capítulos se dedican a una sola semana y una tercera parte de los versículos de Juan describen un solo día. La genealogía de Jesús comienza antes del tiempo y lo identifica como el Eterno, Quien estaba con Dios y era Dios (Juan 1:1-2). La frase que con más frecuencia se utiliza en Juan es “de cierto, de cierto”, o “en verdad, en verdad”. Su primer milagro fue transformar el agua en vino, un acto de enorme simbolismo por medio del cual “manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él” (Juan 2:11). El Evangelio según Juan termina con la promesa de la Segunda Venida.

Entonces, ¿por qué cuatro evangelios? Porque ninguno de ellos es lo suficientemente largo como para contener todos los atributos de Jesús. Se necesitaron los cuatro para mostrar Sus cuatro rostros como el León de Judá, el Siervo Obediente, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios. Al intentar poner todas estas cuatro perspectivas en una sola narración, nos habría dejado confundidos y sin ninguna esperanza. Comprendiendo todo lo que Jesús fue y es, requiere que se lean los cuatro Evangelios.

Volvámonos Místicos

En las visiones del Trono de Dios, se ven cuatro poderosas figuras llamadas querubines, guardianes del trono. Algunas veces parece que cada uno tiene un rostro diferente, y otras veces parece que cada uno tiene cuatro rostros, pero, indistintamente, los rostros son siempre un León, un Buey, un Hombre y un Águila (Ezequiel 1:10 & Apocalipsis 4:7).

Cuando los judíos acamparon en el desierto después de haber salido de Egipto, recibieron instrucciones para organizarse en cuatro sub-campamentos, uno en cada uno de los cuatro puntos cardinales, con el tabernáculo en el centro. El primero se llamaba el Campamento de Judá, e incluía a Isacar y Zabulón. Los miembros de estas tres tribus buscarían el estandarte de Judá, el cual tenía como insignia un gran león bordado en él, para poder localizar su posición. Siempre se situaba al costado este del tabernáculo. El segundo campamento se llamaba Efraín el cual incluía a Manasés y Benjamín, y estaba siempre localizado al otro extremo del tabernáculo, al oeste. La insignia de Efraín era un toro. El tercer campamento era el de Rubén el cual incluía a Simeón y Gad. Su insignia era el rostro de un hombre. Estaba localizado al costado sur del tabernáculo. Y el cuarto campamento era el de Dan, con Aser y Neftalí, y estaba localizado al norte. Su insignia era una gran águila.

Al mirar el campamento de Israel desde el cielo, Dios lo veía con el tabernáculo en el centro y los cuatro sub-campamentos alrededor. El gran estandarte al este, tenía la figura del León, y opuesto a él estaba el Buey. Al sur estaba el rostro de un Hombre y opuesto a él un Águila. Algunas personas dicen que Dios estaba modelando Su trono en el campamento de Israel con el tabernáculo representando Su trono en el centro, los cuatro estandartes representando los cuatro rostros de los querubines, y los cuatro sub-campamentos que se extendían a los cuatro puntos cardinales, como formando una cruz.

Algunas personas también ven los cuatro Evangelios simbolizados en los cuatro estandartes. El León para Mateo; el Buey para Marcos; el Hombre para Lucas; y el Águila para Juan. En este punto de vista el tabernáculo se ve como un modelo de Jesús, al centro de los cuatro evangelios.

Cómo vean ustedes estos modelos, o si los ven del todo, es secundario al propósito que tuve al escribir este artículo. El propósito principal es animarlos ustedes a que se sumerjan en todos los cuatro evangelios. Realmente es la única manera en que se puede tener una buena mirada a los cuatro rostros de Jesús.