Una nueva raza humana… Un comentario a la carta a los Efesios Parte 4

Lunes 28 de septiembre de 2020

Renuévense en el espíritu de su mente (Efesios 4:23)

Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir: no vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo con su mente vacía. Esa gente tiene el entendimiento oscurecido; por causa de la ignorancia que hay en ellos, y por la dureza de su corazón, viven ajenos de la vida que proviene de Dios. Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza. Pero eso no lo aprendieron ustedes de Cristo, si es que en verdad oyeron su mensaje y fueron enseñados por él, de acuerdo con la verdad que está en Jesús. En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:17-24).

A los judíos se les había enseñado que era necesario mantener un cierto estándar de comportamiento si querían disfrutar de las bendiciones de estar en una relación don Dios (Éxodo 19:5-6). Lo suyo era una bendición condicional basada en la obediencia, y su intención era demostrar la incapacidad del hombre para poder complacer a Dios aun bajo la amenaza de perder todos los beneficios de esa relación.

Cuando le presentó el Evangelio a la Iglesia, Dios nos pidió que adoptáramos ciertos estándares de comportamiento en agradecimiento por lo que Él nos había dado gratuitamente. Lo nuestro es una bendición incondicional basada en la fe. En lugar de estar tratando de complacerlo por temor a perder nuestras bendiciones, a la Iglesia se le enseña que se le debe agradar a Él en agradecimiento por el hecho de que nuestras bendiciones no pueden ser perdidas. Esta es la diferencia esencial entre la Ley y la Gracia. Tanto judíos como gentiles son llamados a la obediencia. Los estándares de Dios no han sido abandonados como tampoco disminuidos. Lo que ha cambiado es la motivación para el comportamiento del hombre. En lugar de temor, ahora es agradecimiento.

Y en este pasaje Pablo deja en claro que tenemos el poder para hacer que nuestro comportamiento sea más agradable a Dios. Al cambiar nuestra manera de pensar, y que las actitudes sean simples hábitos de conducta, es que podemos cambiar nuestra manera de comportarnos. Esperamos que ustedes comprendan que esta era una idea radical en los tiempos de Pablo. Aun hoy día, esta verdad es desconocida por muchas personas, a pesar de que es la piedra angular de casi todos los enfoques del auto desarrollo.

A comienzos del Siglo XX cuando el profesor de Harvard William James declaró, “Una persona puede cambiar su vida cambiando la actitud de su mente”, fue alabada como uno de los más grandes descubrimientos de su generación. Y sin embargo, aquí Pablo, 1900 años antes, al amonestar a los creyentes de Éfeso, simplemente hizo eso.

Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga, y no den lugar al diablo. El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad. No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes. No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Efesios 4:25-32).

El primer cambio de actitud tiene que ver con la relación entre los creyentes. Puesto que todos somos miembros de una familia, no debemos mentirle a los demás, más de lo que hacemos con un familiar biológico. Tampoco debemos dejar pendiente alguna disputa no resuelta, porque eso reserva un lugar en nuestro corazón para que el diablo lo tome. Los puntos de apoyo se convierten en fortalezas.

Después de la resurrección, la creencia en el retorno en cualquier momento del Señor era tan fuerte que muchas personas simplemente dejaron sus trabajos para dedicarse a estudiar y prepararse. Las personas que tenían bienes los vendieron y entregaron el dinero para alimentar a los que no los tenían. Esto siguió por algún tiempo, pero Pablo amonestó a los efesios que el tomar de la comunidad sin contribuir a ella era equivalente a robar, y que todos los que podían contribuir debían hacerlo. Anteriormente él había escrito, “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10). Recuerden que él dijo que el Espíritu Santo está sellado en nosotros. Por eso no debemos hacerles ni decirles algo a los demás que lo pueda avergonzar. Pero, en agradecimiento por lo que el Señor ya ha hecho por usted, usted debe de hacer lo mismo con los demás.

Efesios Capítulo 5

Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados. Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante. Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia, ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos. Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios.” (Efesios 5:1-4).

James Allen en su libro “As a Man Thinketh” (Cómo Piensa un Hombre), demostró que en gran parte, nuestras expectativas determinan nuestro comportamiento. Despiértese usted una mañana sintiéndose un poco descentrado y comience a preocuparse que algo se le viene encima, y ciertamente algo le va a suceder. Pero en un día en el que simplemente hay demasiadas cosas que hacer, usted puede negarle un lugar a esos síntomas iniciales en su apretada agenda y lo primero que usted se da cuenta es que se van. Los expertos en el comportamiento le llaman a eso el principio de “actúe como si fuera”. Se basa en el poder que Dios nos ha dado de escoger la respuesta que queremos ante cualquier circunstancia a la que nos enfrentemos. Actúe como si usted fuera a experimentar un cierto resultado, positivo o negativo, y usted estará grandemente aumentando la probabilidad de que así será.

Como Pablo explicó anteriormente en esta carta, nosotros, como creyentes, somos herederos del universo, tan abrumadoramente amados por nuestro Creador que hemos sido espléndidamente colmados de toda clase de regalos y de bendiciones, elevados y sentados en los lugares celestiales al lado de nuestro Redentor. Y ahora Pablo nos está amonestando para que actuemos creyendo en eso.

Pablo le dijo a la iglesia en Éfeso que su comportamiento anterior ya no era apropiado a su recién adquirida estatura. ¿Cuán diferente sería la iglesia hoy día si nos centráramos menos en la Gracia que creemos que excusa nuestro comportamiento base y pensáramos más en actuar de una manera consistente con nuestra posición exaltada ante Dios?

Supongamos que nos levantamos un domingo en la mañana creyendo en realidad que tenemos una cita personal con el Creador del Universo en la cual tendremos la oportunidad de decirle lo mucho que le amamos, de agradecerle todas Sus bendiciones, de asegurarnos de que Él estará de nuestro lado en toda la semana que viene y nos sumergió en Su amor permanente. ¿No nos aseguraríamos de llegar a tiempo, todos emocionados, limpios y bien presentados, con nuestras mejores galas? ¿Estaríamos verdaderamente emocionados?

Y el siguiente lunes, ¿qué si verdaderamente creyésemos que vamos al mundo como embajadores de nuestro Señor para divulgar las nuevas de Su amor, y que no hay nada que pueda sucedernos durante el día que nos vaya a hacer daño? ¿Que somos ejemplos vivos de de la verdad del Salmo 23, y que nuestro trabajo y los ingresos que genera son bendiciones del Señor?

¿Y qué si realmente creemos, desde lo más profundo de nuestro corazón, que Él está con nosotros cada segundo de cada día? ¿Habría cosas que no haríamos, pensamientos que no pensaríamos, por temor a decepcionarlo, avergonzarlo o aun a ofenderlo? ¿Nos aventuraríamos a hacer que Él pensara que no somos agradecidos por todo lo que Él ha hecho? ¿No haríamos todo el esfuerzo posible de nuestra parte para agradarlo? Estas son solamente tres de las “nuevas actitudes mentales” que Pablo nos amonesta a adoptar.

Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo, o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre aquellos que no lo obedecen. Por tanto, no se junten con esa clase de gente. En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad, justicia y verdad), y comprueben lo que es agradable al Señor. No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas. ¡Hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto! Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo. Por eso dice: «Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.» Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu. Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efesios 5:5-20).

El comportamiento inmoral repetido de una persona puede ser una evidencia de que no ha ocurrido ninguna regeneración. Jesús nos dijo que “somos la luz del mundo”. Y Pablo añade, “¿Qué tiene que ver la luz con las tinieblas?” Sin importar lo que alguna persona pueda decir, las acciones visibles son la mejor indicación de la condición del corazón de esa persona. Un maestro decía, “Muéstreme a lo que una persona le pone atención consciente, y le mostraré las intenciones de su subconsciente”. Hay que evitar al desobediente habitual.

En lugar de eso, debemos mostrarnos los unos a los otros, y al mundo en general, la bendición que es tener una relación con el Dios Viviente. Empiece cada día con música en su corazón, orando por todo, sin temor a nada, y dando gracias en todo.