Y todas estas cosas les serán dadas también

Miércoles, 30 de octubre de 2019

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley

Se habla mucho en estos días de cómo están de malas las cosas y de cómo deberíamos protegernos. El Internet está repleto de consejos. Algo de eso es útil y algo no lo es, pero casi todos tratan de aplicar las maneras de este mundo. Algunos de estos consejos nos dicen de acumular cosas para que cuando haya escasez las tengamos disponibles. Otros nos dicen que compremos metales preciosos para así ayudar a preservar nuestros activos cuando llegue la inflación. Y la lista es interminable.

Algunos de estos consejos están bien pero, sin embargo, hay un par de cosas que debemos tener presentes cuando tratamos de decidir qué hacer. Primero, debemos saber si alguno de ellos asume que los tiempos malos venideros son solamente temporales. Uno no puede acumular cosas de por vida (ni siquiera para algunos años) porque eventualmente usted tendrá que volver a convertir su oro y su plata en dinero. Así que solamente se puede pensar en estas cosas como un puente entre la prosperidad pasada y la prosperidad futura. Pero cuando no hay ninguna prosperidad futura uno solamente está retrasando lo inevitable.

Segundo, la Biblia no nos ordena hacer eso. De hecho, de manera específica, nos prohíbe hacerlo. “No se hagan tesoros en la tierra,” nos advirtió Jesús, “porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:19-21).

Y en Su ejemplo óptimo, Él narró la parábola de aquel hombre que tenía más de lo que sus graneros podían almacenar, así que los derribó para construir unos más grandes y así poder llenarlos. Justo cuando este hombre acababa de terminar el trabajo y se sentía seguro y decidió ponerse a descansar, el Señor le dijo, “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” El Señor terminó con esta advertencia, “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:16-21). El ser rico para Dios significa dar generosamente a quienes necesitan.

Escasez versus abundancia

No importa cómo lo justifiquemos, acumular cosas es un acto egoísta. Y también demuestra una falta de fe al reveler una mente escasa cuando la Biblia nos enseña tener una mentalidad abundante.

Permítanme explicar. Una mente escasa dice que solamente es tanto lo que nos rodea, de tal manera que si no obtengo todo lo que pueda mientras pueda, alguien más lo obtendrá y, por lo tanto, no me quedará lo suficiente. Los motivos detrás de la mente escasa son el egoísmo y la falta de fe.

Una mente de abundancia dice que el suministro del Señor no tiene fin, así que puedo compartir lo que tengo ahora porque Él ha prometido suplir todas mis necesidades en el futuro. Los motivos detrás de una mente de abundancia son la generosidad y la fidelidad.

El modelo bíblico se basa en una mentalidad de abundancia (Juan 10:10). Nos enseña que usemos lo extra que tenemos para ayudar a aquellas personas que no tienen suficiente, siempre dependiendo del Señor quien nos dio esa extra en primer lugar para darnos más conforme lo necesitamos. Al agradecerles a los filipenses sus donaciones, Pablo escribió, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que les falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Observen que dijo, “suplirá todo lo que les haga falta”. Nosotros no les damos a los demás únicamente porque Dios ha suplido todas nuestras necesidades en el pasado, sino también porque Él ha prometido que también suplirá todas nuestras necesidades en el futuro. Los creyentes en Filipos estaban pasando por momentos difíciles también, pero aun así pudieron encontrar una forma para ayudar al ministerio de Pablo. Eso es lo que Jesús llamó ser uno rico para Dios.

Esto no tiene sentido

Yo me doy cuenta de que todo esto suena contra producente. Cuando a duras penas estamos llenando nuestras necesidades presentes la tendencia natural es usar cualquier cosa que nos queda para poder hacerle frente a nuestras necesidades futuras. Para muchas personas, lo último en sus mentes es la situación difícil de los demás. No lo ven como su problema.

Existen dos fuentes para este tipo de pensamiento. La primera se llama la Ética Protestante del Trabajo. Esta es una teoría no bíblica envuelta en un papel muy delgado de cristianismo. Se le atribuye al sociólogo alemán y economista político Max Weber (1864-1920) y sostiene que el trabajo arduo es parte del llamado de Dios en nuestras vidas y es tanto una señal de nuestra salvación personal como un componente necesario para recibir Sus bendiciones. Se ha resumido por un versículo muy popular que no se encuentra en la Biblia, “El Señor ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”. Si las otras personas no están siendo bendecidas se debe a que no están trabajando lo suficientemente duro. Si les ayudamos es como fomentar su “pereza” y los priva de las bendiciones que habrían recibido si trabajaran más duro.

Los caminos de Dios no son nuestros caminos, y la Ética Protestante del Trabajo hiede a humanidad. Claro, a nosotros se nos advierte que pongamos nuestros mejores esfuerzos en nuestro trabajo. “Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los seres humanos” (Colosenses 3:23). Pero nuestra generosidad hacia los demás es el detonante que libera las bendiciones que recibimos, no es el trabajo fuerte. “Porque con la misma medida con que ustedes miden (dándole a los demás), los volverán a medir”, dijo Jesús (Lucas 6:38). Y Pablo lo confirma en 2 Corintios 9:6.

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.

La otra fuente es nuestro gobierno. Desde la era de Roosevelt, a los estadounidenses se les ha dicho que nuestro país es demasiado rico y exitoso como para tolerar cosas como el hambre y la pobreza en nuestro medio. Por consiguiente, el gobierno debe asumir la responsabilidad de eliminar estas cosas garantizando un estándar de vida mínimo. Programas como la Seguridad Social, el seguro de desempleo, y las varias formas de ayuda social, fueron instituidos para estimular a la gente a mirar al gobierno para solicitar ayuda en tiempos de necesidad. Una vez más, se nos enseña que la situación difícil de los demás no es problema nuestro. Si la gente necesita ayuda, pueden recurrir al gobierno y obtenerla.

Ambas fuentes tienen el efecto de eliminar a Dios de la ecuación de tal manera que después de un par de generaciones, la mayoría de nosotros ya no mira a Dios como nuestro Proveedor. Sin importar lo que digamos durante la cena con nuestras cabezas inclinadas, la verdad es que muchos de nosotros nos miramos a nosotros mismos, o si nos encontramos entre esos 41 millones de personas que en la actualidad reciben cupones de alimentos, miramos a nuestro gobierno para nuestro pan de cada día.

Dos maneras de hacerlo

Entonces, hay dos enfoques que podemos tomar en estos tiempos inciertos. La manera del mundo es “Cuídense del Número Uno” al intentar acumular suficientes cosas para poder pasar por las dificultades venideras, dejando que las demás personas se valgan por sí mismas o que dependan de la ayuda del gobierno.

La manera de la Biblia es “Háganle a los demás lo que quiere que le hagan a usted mismo” al buscar a las personas en necesidad y ayudarlos con esa extra con la que el Señor nos ha provisto.

Si ustedes creen como yo que estamos muy dentro de los Tiempos del Fin y que las cosas nunca se pondrán mejor, sino que se pondrán peor, entonces la solución más práctica es empezar a depender de Dios ahora mismo. “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33). Él se refería a cosas como lo que comeremos y tomaremos, y lo que vestiremos.

Tome algo de lo que le sobra y encuentre a alguien a quien usted pueda ayudar. Con una de cada siete casas atrasadas en sus pagos, y uno de cada seis adultos que pueden trabajar desempleados o sub empleados, y con el más alto nivele de pobreza alcanzado en 15 años, hay muchas oportunidades de ayudar.

Lo he dicho antes de que al hacer esto recibimos el más alto rendimiento de nuestra inversión jamás encontrado en otro lugar. La generosidad que usted tenga será recompensada en este mundo (2 Corintios 9:11) y usted estará acumulando tesoros en el cielo (Mateo 6:19-21). Yo le llamo a eso obtener el doble por su dinero.

Pero esperen, aún hay más

Además de eso, ustedes estarán aprendiendo cómo es vivir por fe en Aquel que ha prometido satisfacer todas las necesidades que ustedes tengan y que nunca ha roto Su Palabra, en lugar de que ustedes estén dependiendo en las maneras incontrolables de este mundo. Entonces, si las cosas realmente se ponen malas y sus vecinos han agotado todos los suministros que acumularon, usted podrá ayudarlos. Y al hacerlo, usted sabrá por experiencia que poderoso es Dios para hacer que abunde en ustedes toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abunden para toda buena obra (2 Corintios 9:8).

Y finalmente, usted no puede imaginarse el cambio de perspectiva que obtendrá cuando adopte este enfoque. Mientras las demás personas están plagadas de incertidumbre, usted experimentará una paz que trasciende el entendimiento humano. Selah. 25-09-10