Dolor y sufrimiento

Q

Viernes, 9 de noviembre de 2018

P: En algunas de sus publicaciones pareciera que usted estuviera diciendo que no tenemos que experimentar dolor y sufrimiento en esta vida. Eso sería genial y me gustaría mucho creer que todo el sufrimiento y el dolor se pueden eliminar con suficiente fe y oración. Pero ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo de tomar su cruz y seguirlo? (Lucas 9:23).

A

R: Nunca he dicho que no experimentaríamos dolor y sufrimiento en esta vida. Lo que dije es que Dios no es la causa de ello.

La idea de tomar nuestra cruz o tener una cruz que llevar para el dolor o el sufrimiento es una construcción hecha por el ser humano basada en un malentendido de Lucas 9:23. Cuando Jesús dijo que tomáramos nuestra cruz y lo siguiéramos, Nos estaba llamando a hacer lo que Él estaba haciendo. Mateo 26:39 nos dice que Él renunció a hacer Su voluntad a favor de la voluntad de Su Padre. Romanos 12:1-2 explica que eso es exactamente lo que estamos llamados a hacer. Debemos renunciar a hacer nuestra voluntad en nuestra vida y, en su lugar, abrazar la voluntad de Dios para nuestra vida.

Cuando las personas dicen que Dios nos permite sufrir por nuestro propio bien, olvidan que la Biblia nos dice que el mundo entero está bajo el control del maligno (1 Juan 5:19). Están olvidando que Jesús dijo que tendríamos pruebas en este mundo, pero que debemos animarnos porque Él ha vencido al mundo (Juan 16:33). Estas declaraciones no tendrían sentido si Dios permitiera que las pruebas tuvieran lugar.

Cuando el pecado entró en el mundo, cambió la creación de maneras que no podemos imaginar. Lo poco que sabemos sobre la vida antes de la caída nos dice que el dolor y el sufrimiento nunca fueron parte de la voluntad de Dios para nosotros, y no importa cuánto tengamos que soportar en este lugar malvado, nada de eso proviene de Él y nada de eso nos hace más dignos ante Su vista. Es simplemente el precio que todos tenemos que pagar porque el pecado entró en el mundo.

Pero Dios prometió que en la próxima vida ya no habrá más muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque el antiguo orden de cosas habrá pasado (Apocalipsis 21:4). ¡Apenas puedo esperar!