Isaías 17, Un Oráculo Contra Damasco

Cada día que pasa queda más claro que la profecía de Isaías sobre la destrucción de Damasco pronto se cumplirá, quizás por ser parte del escenario del Salmo 83 del que he escrito antes. Si eso es así, con ello se explicaría por qué Siria no se incluye entre las naciones musulmanas de la coalición que se forma en contra de Israel en la batalla de Ezequiel 38. Repasemos lo que Dios instruyó a Isaías que dijera a ese respecto.

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley

Cada día que pasa queda más claro que la profecía de Isaías sobre la destrucción de Damasco pronto se cumplirá, quizás por ser parte del escenario del Salmo 83 del que he escrito antes. Si eso es así, con ello se explicaría por qué Siria no se incluye entre las naciones musulmanas de la coalición que se forma en contra de Israel en la batalla de Ezequiel 38. Repasemos lo que Dios instruyó a Isaías que dijera a ese respecto.

Un Oráculo Contra Damasco

Profecía sobre Damasco. Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas. Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante” (Isaías 17:1-2).

Debido al lenguaje de estos versículos, muchos eruditos creen que esta profecía se cumplió parcialmente cuando los asirios derrotaron a los arameos y destruyeron su capital, Damasco, en el año 732 a.C. Hoy día se cree que Damasco es la ciudad más antigua del mundo que ha sido habitada de manera continua en un lapso de 5.000 años de historia y con una población cercana a los dos millones de habitantes y, a pesar de ello, Isaías 17:1 indica que un día dejará de existir.

Algunas personas creen que “las ciudades de Aroer” se refiere al territorio arameo situado al este del río Jordán, alrededor del río Arnón, que fluye hacia el Mar Muerto en el sur de Jordania. Sin embargo, la Enciclopedia Judía declara que esta frase en Isaías 17:2 probablemente se ha traducido incorrectamente, debido a la gran distancia geográfica que existe con Damasco. Mientras dicen que es posible que pueda haber existido otro Aroer cerca de Damasco, lo más seguro es que el pasaje debería decir “las ciudades de allí serán abandonadas.” Si esa es la traducción correcta, eso incluiría la fortaleza de Hezbolá en el Valle de Beka en Líbano, el cual era parte del territorio arameo en tiempos de Isaías, y que queda en línea recta entre Beirut y Damasco.

Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice el Señor Todopoderoso. En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se enflaquecerá la grosura de su carne. Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim” (Isaías 17:3-5).

Este segmento habla sobre la destrucción de Damasco en el año 732 a.C. y la destrucción de Samaria 10 años después (722 a.C.). Damasco continuó existiendo como parte del Imperio Asirio y aún existe hoy en día, pero las ruinas de Samaria están ahora siendo excavadas de la tierra arenosa de Israel. La reubicación sistemática de las clases gobernantes a los confines del Imperio Asirio también se ve aquí, simbolizado por la grosura de la carne de Jacob que se enflaquece. Esta era una práctica común asiria para reducir la posibilidad de alguna rebelión subsiguiente entre los pueblos conquistados. Jacob y Efraín eran los nombres alternos para el Reino del Norte, y Samaria era su capital.

Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas, dice el SEÑOR Dios de Israel” (Isaías 17:6).

No todo el pueblo fue dispersado. Los agricultores fueron dejados para cuidar las cosechas y proteger la siega para los nuevos gobernantes. Se les unieron otros refugiados provenientes de otras partes de Asiria y sus descendientes fueron conocidos como los samaritanos en tiempos de Jesús. (Una lectura rápida de 2 Crónicas 11:16 muestra que todas las personas fieles de las 10 tribus del norte se trasladaron al sur cuando la guerra civil dividió la nación después de la muerte del Rey Salomón 150 años antes. De ahí en adelante todas las 12 tribus estaban representadas en el Reino del Sur de Judá, así que las 10 tribus del Norte nunca se perdieron totalmente, El Señor siempre ha preservado un remanente de todas las tribus de Israel.)

En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol. En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá desolación” (Isaías 17:7-9).

Este es otro pasaje problemático para aquellas personas que tratan de consignar toda la profecía a la historia. No existe ninguna razón para creer que los asirios se volvieron a Dios después de su conquista de Aram y de Israel. Y lejos de abandonar sus ciudades a causa de los israelitas, fueron los israelitas quienes fueron derrotados y dispersados. El aún futuro ataque judío sobre Damasco que causa la destrucción y el abandono de las ciudades sirias, y el eventual retorno de los sobrevivientes a su Dios, es el cumplimiento más probable. Y eso puede suceder pronto.

Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia, y del dolor desesperado” (Isaías 17:10-11).

Asur, padre de los asirios, y Aram, padre de los arameos, fueron hijos de Sem. Uz, hijo de Aram, es el fundador tradicional de Damasco. (El escenario de Job, el libro más antiguo de la Biblia, es la tierra de Uz.) El conocimiento de Dios en la memoria de estos patriarcas no puede ser cuestionado. No era que nunca lo habían conocido, es que lo habían abandonado para inclinarse a los dioses cananeos de la región, Baal y su consorte Astoret (conocida como Asera, Astarté, Istar, Afrodita, Venus). En la actualidad Siria es casi totalmente musulmana. Hasta que no retorne a su Hacedor y Salvador, ninguno de sus planes y confabulaciones a la larga prosperarán, aunque ahora los mismos parezcan prometedores al principio.

¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino. Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean” (Isaías 17:12-14).

Habiendo conquistado la mayor parte del Medio Oriente, incluyendo a los arameos y al Reino del Norte, los asirios pusieron su mirada sobre el Reino del Sur, Judá. El rey asirio, Senaquerib, llevó sus tropas casi literalmente hasta las puertas de Jerusalén, tan cerca estaban que sus comandantes podían hablarles a los defensores judíos. La noche antes del ataque, el Señor envió Su ángel al campamento asirio para matar a 185.000 soldados asirios. Antes que amaneciera el resto había empacado y huido, terminando así 44 años de conquista (Isaías 37:36-38). Este momento en la historia de Israel se asemeja mucho al punto de vista judío de los últimos tiempos, tanto que Senaquerib es visto por ellos como un tipo de anticristo, mientras que el rey de Judá, Ezequías es un modelo del Mesías.

Pero observe usted que Isaías habla de muchas naciones que están encolerizadas en contra del pueblo de Dios, no solamente Asiria, guiándonos una vez más a considerar la derrota de Senaquerib como un cumplimiento parcial de la profecía.

La frase “bramido de muchas aguas” generalmente se usa para describir el sonido de la vociferación de la gente y hoy día hay muchas naciones que se encuentran agitadas. El grito del sentimiento anti israelita se puede escuchar en todo el planeta. Las muchas “conferencias de paz” del Medio Oriente combinadas con la guerra de Gaza y el reciente abordaje de la flotilla turco/terrorista ha dejado a Israel sola en contra de una presión irresistible para negociar su misma existencia. Siria e Irán están totalmente seguros que Israel pronto va a atacar y se están preparando para ello. Los otros vecinos de Israel también se están preparando para la guerra, y ciertamente hay muchas naciones que están tomando bando. Por ejemplo, los EE.UU. acaban de aumentar su presencia militar en Jordania en la frontera con Siria. Rusia tiene una flota marítima en el Mediterráneo, con personal militar de desembarco listo, y la marina de China también está presente, e Irán continúa enviando tropas y armamento para fortalecer las tropas de Assad.

Israel no está ciega ante estas crecientes amenazas, pero hasta tiempos recientes parece que las han estado ignorando. Y eso está por terminar. El Primer Ministro israelita, Benjamín Netanyahu le ha expresado al mundo que no va a pedir disculpas por defender a su país y que continuará haciéndolo a pesar de que eso cause mayores confrontaciones. Fácilmente podemos vislumbrar un escenario que escalará hacia el cumplimiento final de Isaías 17, la destrucción de Damasco. Una vez más habrá al tiempo de la tarde, terror repentino, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. 03/07/2013

Título Original: Isaiah 17, An Oracle Against Damascus
Traducido por Walter Reiche B.
walterre@racsa.co.cr