La Pascua: Historia y Profecía

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley

Las fiestas de Israel tienen cumplimientos tanto históricos como proféticos. Hoy se celebra la Pascua Judía que es la celebración continua más antigua del mundo, la cual veremos desde estas dos perspectivas.

Primero veamos los antecedentes. Dios le había prometido a Abraham la tierra de Canaán. Pero antes de que Abraham pudiera tomar posesión de la misma, el pueblo cananeo aun tendría 400 años para decidir si se arrepentiría de sus costumbres paganas y se devolvía a Dios. Él ya sabía que ellos no iban a arrepentirse de sus costumbres pero se comprometió a otorgarles 400 años más de todas maneras. Entonces, realmente serían los descendientes de Abraham los que tomarían posesión de la tierra. En el ínterin, dijo Dios, que ellos migrarían a Egipto y allí serían esclavizados. Cuando finalizaran esos 400 años, Dios los traería de vuelta y les daría la tierra, dándoles al mismo tiempo la riqueza de Egipto para compensarlos por su esclavitud (Génesis 15). Para asegurarse de que no había ninguna confusión sobre eso, Dios le repitió Su promesa tanto a Isaac como a Jacob, hijo y nieto de Abraham respectivamente.

Cuando llegó el momento, Dios llamó a Moisés para ser el libertador del pueblo judío y nombró a su hermano Aarón para que lo ayudara (Éxodo 3). Después de nueve juicios que casi destruyen a Egipto, Dios les dio a Moisés y Aarón instrucciones para proteger al pueblo del décimo y último juicio, la muerte de los primogénitos.

El Cumplimiento Histórico

Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras (Éxodo 12:1-5).

Desde el amanecer de la era del hombre hasta ese momento, el mes del que el Señor hablaba había sido siempre el séptimo mes, llamado Nisan. En el anuncio anterior, Él ordenó un cambio de seis meses en el calendario de ellos. El séptimo mes sería ahora el primero. Debido a su dependencia en los ciclos agrícolas, los israelitas retuvieron el calendario original, que iniciaba en el otoño, y le sobrepusieron el nuevo calendario. Desde entonces, ellos han tenido un calendario religioso que inicia en la primavera, y un calendario agrícola que inicia en el otoño. (Es por eso que el Rosh Hashanah, que es el año nuevo judío, se celebra en el otoño.)

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová (Éxodo 12:6-11).

Hasta el día catorce significa hasta el final del día trece, de la misma manera que un regalo marcado «No abrir hasta Navidad» solamente puede abrirse tan pronto el 24 de diciembre ha terminado. Los días judíos dan inicio al atardecer siguiendo la narración bíblica de la Creación, «y fue la tarde y la mañana un día … «.

Cuando el sol se ponía el día 13, los corderos eran sacrificados y asados. Algo de la sangre de los corderos se pondría en los postes y en el dintel de las puertas de las casas de cada familia. Y cuando los corderos estaban ya cocinados, los comerían rápidamente, acompañados de pan sin levadura y hierbas amargas (rábano picante). De esa manera, la cena de la Pascua fue la primera comida del día 14, ingerida después del atardecer que es el que marcaba el nuevo día. Esa fue una comida rápida, diríamos como un emparedado, la cual no se parecía en nada a las cenas festivas tranquilas y suntuosas de hoy día.

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto (Éxodo 12:12-13).

Después de esa comida rápida, cerca de la media noche, el ángel de la muerte pasó por Egipto y los primogénitos tanto de los humanos como de los animales, perecieron esa noche. El ángel pasó sobre las casas que tenían sus puertas pintadas con la sangre del cordero, perdonando a la gente que, del miedo, se abrazaba adentro. Ellos no fueron perdonados porque eran judíos, ni tampoco porque habían tenido un cordero para la cena. Fueron perdonados porque en fe habían pintado los postes de sus puertas con sangre. Ellos fueron salvados por la fe por medio de la sangre del cordero.

Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.

Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura (Éxodo 12:14-20)

La Fiesta de los Panes Sin Levadura empezaba el día 15 y terminaba el día 21. No se podía utilizar ninguna levadura en ninguna comida que se preparaba, como tampoco podía haber levadura en las casas durante esos días. Cuando los israelitas se establecieron en Israel, puesto que el 15 era una fiesta solemne y un Sabbath especial, después que el «emparedado de cordero» ceremonial era consumido, el resto del día 14 se usaba para la preparación porque ningún trabajo podía hacerse desde el atardecer. Cualquier levadura que se encontraba en la casa era desechada, y el grueso de la compra de la comida y su preparación se efectuaba en ese momento. A pesar de que era la Pascua, ese día se llegó a conocer como el Día de la Preparación.

Desde ese día en adelante, la Pascua del Señor se ha celebrado, lo cual es una de las muestras más dramáticas de Su poder. Durante la cena los judíos toman vino de cuatro copas especiales, una por cada una de las promesas que Dios le hizo a Moisés desde la zarza ardiente.

«Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto (1. Santificación), y os libraré de su servidumbre (2. Liberación), y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes (3. Redención); y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios (4. Aceptación)» (Éxodo 6:6-7).

Él liberó a Su pueblo de las ataduras de la esclavitud, derrotando al país más poderoso del mundo sin utilizar ejército alguno, y sin que nadie de Su pueblo muriera, sino solamente por el poder de Su brazo extendido. Más de un millón de ex esclavos salieron de Egipto esa mañana llevando consigo la inmensa riqueza de sus antiguos captores, como sueldos atrasados por su pesado trabajo. Los enfermos fueron sanados, los inválidos caminaron y los débiles se fortalecieron. Ninguno de ellos se quedó atrás. En una comunidad de un millón de personas o más, no hay ningún día en que alguien se encuentre completamente bien de salud. Pero los israelitas eran unos esclavos sobre trabajados y mal atendidos. Y sin embargo, salieron de Egipto esa mañana por sus propios medios.

El Cumplimiento Profético

En el primer capítulo del Evangelio de Juan, Jesús fue presentado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). A través de todo Su ministerio, la gente lo proclamaba como el Mesías de Israel, pero solamente fue en un día en que Él alentó eso. En el calendario judío, ese día fue el día 10 del mes primero. Por todo Jerusalén, los corderos de Pascua estaban siendo seleccionados, pero en el Monte de los Olivos al Cordero de Dios se le daba la bienvenida en la ciudad con gritos de «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!» (Mateo 21:9). Él cumplió esa profecía al haber sido seleccionado en el día 10 del mes. Era el Domingo de Pascua.

Desde ese momento y hasta el final del día 13, Él fue minuciosamente interrogado para encontrar algún defecto en Sus enseñanzas hasta que finalmente «ninguno se atrevió a hacerle más preguntas» (Mateo 22:46, DHH).

Después del atardecer era jueves día 14, la Pascua, llamado Día de Preparación en Su tiempo, Él comió la Pascua con Sus discípulos, deteniéndose en la tercera copa, la Copa de la Redención, llamándola el Nuevo Pacto de Su Sangre que sería derramada por nosotros (Lucas 22:20). Antes que ese día terminara, Él había sido arrestado, enjuiciado, y sentenciado a muerte por crucifixión. El Cordero Pascual había sido muerto en la Pascua. «Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros», escribiría Pablo después (1 Corintios 5:7).

Justo antes de morir, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed (Juan 19:28-29). Al tomar el vino que le ofrecieron, Él tomó la cuarta copa de la Pascua, la Copa de la Aceptación. «Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios». Desde ese día en adelante, cualquier persona que acepta Su muerte como pago por sus pecados, será a la vez aceptada en la familia de Dios y recibirá la vida eterna. Ellas son salvas por la fe en la Sangre del Cordero.

El siguiente día era viernes 15, el primer día de la Fiesta de los Panes Sin Levadura, un Sabbath especial en el que no se podía hacer ningún trabajo (Juan 19:31), entonces los principales sacerdotes le pidieron a Pilato que apresurara la muerte de los condenados para poder bajarlos de las cruces antes del atardecer. Pero Jesús ya había muerto. Él había muerto a las tres de la tarde y a pesar de que Su cuerpo aun estaba en la cruz, Su espíritu ya estaba en el Seol, la morada de los muertos. Día primero.

El atardecer fue viernes 15, y así la Noche Primera fue seguida por la mañana del Día Segundo. El sábado 16 era un Sabbath regular semanal y de nuevo ningún trabajo podía hacerse. Fue la Noche Segunda y luego el Día Tercero. Otro atardecer y llegó la Noche Tercera, domingo 17. Tres días y tres noches, tal y como había sido profetizado. (Mateo 12:40).

Al amanecer del domingo 17 se observaba la Fiesta de las Primicias en el Templo cuando las mujeres llegaron a la tumba donde Él había sido puesto. Era la primera oportunidad que tuvieron para ungir el cuerpo para la sepultura puesto que tanto el viernes como el sábado habían sido Sabbath. Pero la tumba estaba vacía. Él había resucitado, Primicias de la Primera Resurrección.

Por Su muerte él liberó a Su pueblo de la esclavitud del pecado, habiendo derrotado al adversario más poderoso que tiene el Cielo, sin ningún ejército, y sin ninguna víctima entre los Suyos, solamente por el poder del sacrificio de Su vida. Miles de millones de antiguos esclavos se irán de este mundo, pronto, recibiendo riquezas inmensurables. Los enfermos serán sanados, los inválidos caminarán, y los débiles se fortalecerán. Y ninguno se quedará atrás. La Profecía de la Pascua verá su cumplimiento.

Sabbath Shalom. Que la paz del Sabbath sea con ustedes y que la Gracia de nuestro Señor Jesús more en todos ustedes, tanto ahora como para siempre. 20/04/2008