Miércoles 28 de enero de 2026
P: Mi pregunta es acerca del significado de “perder la fe,” en contraposición a tener dudas, la cual ha vuelto a mi mente. Se relaciona a la pregunta de un lector y su respuesta en cómo un ministro del Evangelio puede “quedarse atrás.”
Yo creo que la muerte de nuestro Señor totalmente satisfizo el requisito de Dios de la justicia perfecta. Yo creo que Su resurrección demuestra la aceptación del Padre de Su sacrificio en ese respecto. Yo creo que eso es lo único que es importante para cumplir con ese requisito. No hay ninguna otra forma de vivir en la presencia eterna de Dios.
Yo sé que Dios no va a engañarme. Pero también sé que las Escrituras están repletas de ejemplos en los que Él les ha permitido que los seres humanos que se engañen a sí mismos. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre creer y temblar, como lo hacen los demonios, y de creer y ser salvos, como lo hace la Iglesia? ¿Están los predicadores que se “quedan atrás” ciertos que son “salvos”? ¿Se sorprenderán verdaderamente cuando no se vayan en el Rapto?
Jesús me dirá que nunca me conoció? ¿Cómo puedo estar seguro que, a pesar de mi reconocimiento por los pecados y mis oraciones pidiendo perdón en nombre de Jesús, que, de alguna manera, lo que he hecho, lo que estoy haciendo, es lo suficientemente genuino? Él nunca me ha dado la esperanza bienaventurada a pesar e mis oraciones durante más de 60 años.
Hasta el momento no he podido sobreponerme a mis dudas, no a Sus promesas, sino en mí mismo. ¿Cómo puedo dejar eso, y dejárselo a Dios?